viernes, marzo 8

SAN VLADIMIR DE KIEV EN CARNAVAL


PRIMER ACTO:
O C U L I  C L A U S I
No ha empezado
y ya tengo de colores mis manos,
piel y zapatos.

Naranja, rosado y azul,
estando en el piso pensaría
que fue el vértigo de la mezcla de licores en un trago.

SEGUNDO ACTO:
S U S C I T A T I O
Sobre el carro pude ver
una musa de espalda en medio de coliseo,
las personas aglomeradas
metiendo los dedos entre las mallas,
para verte cantando en el piso del baño.

Aún no empieza la última canción,
quizás nunca sonará,
aunque siempre la tarareo
a ella en mi boca sólo la balbuceo.

TERCER ACTO:
V I A M  C R U C I S
Me dolieron las piernas de bailar,
me gusta caminar al igual bailar salsa
(así lo haga bien o mal),
es un detalle que te sientes en el piso conmigo,
pudo haber sido un picnic,
todas estas personas alrededor pudieron ser el pasto y las flores,
cayó algo de brillo sobre mis pétalos
no más con pasar las vamos a regar.
¡qué novela! susurra la pradera.

El romano viene por nosotros,
¿quién se perdió entre el polvorín blanco?
afanado halé a las marimondas por los ojos,
el que no se ría está llorando.

CUARTO ACTO:
P E R S E C U T I O N E M
Así se siente la conspiración,
el hombre contra dios,
¿estás acá o es tu bailar retumbando el espacio en blanco?
¿tu voz es esa? no puedo taparme las orejas,
permiso digo entre la multitud,
medio ebrio, está vez con el vaso medio lleno,
esos fueron tus ojos,
pero da miedo que al volver no sea tu mirada,
me enredé en ese cabello que no huele como el tuyo,
necesito salir antes de que todas estas manos me entierren con sus pecados.

QUINTO ACTO:
L U C E N D I
No me voy a preocupar,
voy a vivir y que todos vivan,
que la vida mañana se acaba,
reír, cantar y llorar
de eso se trata el carnaval.

Me quedo en esta banca hasta que me vea el sol en la cara,
como quién espera un milagro,
sin desconocer que nada de lo divino es cierto
a las cinco y media de la mañana,
los cigarrillos y las despedidas se van a caballo.

SEXTO ACTO:
R E S U R R E C T I O N I S
Entre los muertos reposa mi alma,
porque la muerte de Joselito es en nuestra casa,
al cuarto día dios hizo el tinto,
¡que no muera nadie más!
el cementerio está lleno y no le cabe ni un muerto más.


SÉPTIMO ACTO:
M O R B U S
Lloro por mi cuerpo porque mi alma se llena de regocijo,
en la cama alcanzaré a decir mi testamento,
esta y otra vida para ti,
las demás si las quieres recibir,
mujer con aceite azul en los párpados.